lunes, 15 de marzo de 2010

Parte I

Lurtz Marrano se disponía a preparar una de sus pipas para fumar setas. Hacia bastante tiempo que no añadía a las setas esos pelos de barba enana que le hacían sentirse tan poderoso. Así que cogió una bolsa en la que guardaba unos pocos pelos de barba enana, que aun que quedaban del viejo continente, los mezcló con las setas y dispuso su pipa para fumar.

Cuando ya lo había preparado todo prendió fuego a la mezcla y dio una calada especialmente grande. Lurtz Marrano sintió como la mezcla empezaba a hacer efecto, estaba llegando a unos niveles inimaginables, sus ojos, inyectados en sangre, parecían salirse de sus cuencas oculares.

De repente sintió como un gran temblor se hizo con la cueva y vio como el techo de esta comenzaba a desquebrajarse. Primero piedrecitas, luego del tamaño de una pelota de fútbol y por ultimo grandes rocas comenzaron a caer sobre él.

Los temblores cesaron y por la grieta del techo apareció una luz verde que iluminaba al chaman, que boquiabierto miro directamente a la grieta de la que provenía la luz verde.

Horas más tarde encontraron a Lurtz Marrano en sus aposentos, totalmente colocado, mirando a “algo” que había en el techo.

 

Parte II

La batalla fue realmente trágica, pues, en muy raras ocasiones podían encontrarse en una situación como esta.

Ayuahtli, el chaman eslizón, había leído y estudiado detenidamente las placas sagradas en las que los ancestros indicaban como y cuando hacer cada uno de los rituales.

Según las placas, aun no había llegado el momento para este ritual en concreto. Aun faltaban unos tres días para ello.

Si pudiésemos hacer una traducción de estas placas, seria algo así:

“… un dia sin sol, una noche sin luna…”

 

Parte III

Eltharion dirigía las labores de reconstrucción de la ciudad élfica de  Tor-Yvresse. Su recien nombramiento como Guardián de la ciudad  le había hecho preocuparse de todo aquello que Grom el panzudo fue destrozando a su paso.

Pero hay, ya hacia un tiempo de que todo eso pasase y, como de todos modos habían ganado la batalla contra Grom, hoy celebrarían la victoria.

La plaza central de Tor-Yvresse fue poblada de mesas en las cuales sirvieron todo tipo de exquisitos platos y de los mejores vinos. En la mesa presidencial Cynëlnaeth, la arquera, acompañaba a Eltharion. Cynëlnaeth había sido sin duda de gran ayuda a la expulsión de los pieles verdes y, sin duda alguna, merecía esa localidad, a la derecha del Guardián de Tor-Yvresse.

Tras la cena un par de magos se encargaron de amenizar a los comensales con un castillo de fuegos de artificios. Eltharion se levanto de su silla y alzo los brazos al cielo, de sus manos salieron sendos rayos, uno de color verde y otro de color azul claro. El de color verde, al llegar al cielo, se convirtió en un obeso goblin, y el de color azul en un elfo que dio una estocada al pielverde, haciendo así que este se desvaneciese. La figura del elfo continuo aun un minuto en el cielo para el deleite de los espectadores, que al bajar la mirada, no encontraron a Eltharion en su silla.

Eltharion se encontraba en lo más alto de su torre. Se dirigió al centro de la estancia, donde sobre un pedestal se hayaba una bola de cristal. Al poner las manos sobre la bola, pero sin llegar a tocarla, produjo una intensa luz verde que iluminó toda la habitación.

-         La presencia de los goblins en el nuevo mundo nos hara mucho daño – pensó.

 

Parte IV

El humano se encontraba en un rincón de la habitación atado y amordazado. Había sido testigo de cómo sus compañeros iban perdiendo la vida a manos de la elfa bruja. Podía observar, atemorizado, como las arrugadas manos de la elfa bruja sujetaban la afilada daga con la que cortaba, uno a uno, el cuello de sus compañeros, para después dejar que se desangrasen sobre un gran caldero. Turante, la bruja se acerco al último de los mortales.

-Ahora te toca a ti – le dijo amenazante. Cogío al humano, lo apoyo sobre el caldero y lo asesino de la misma manera que lo había hecho con sus compañeros.

El caldero ya estaba totalmente lleno. Turante se desnudo por completo y sumergió su arrugado y envejecido cuerpo en el caldero de sangre. Su piel empezó a tornarse firme y lisa, dejando totalmente rejuvenecida la anteriormente envejecida piel. De repente, y una vez terminada la metamorfosis, abrió sus ojos con una mezcla de miedo y rabia, causados por la visión que acaba de tener: “Barcos altos elfos zarpando de Ulthuan hacia el oeste”…¿a Naggaroth?


Tags: Warhammer, Relatos Warhammer, Tras la caida de Grom, orcos y goblins

Publicado por LukAstaroth @ 0:11  | Warhammer
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